Microrrelato: Las mañanas

Piiip, piiip. Abres un ojo, mientras apagas el despertador. Sacas un pie fuera del nórdico y automáticamente te acurrucas de nuevo por el frío que has sentido. Das media vuelta, de un zarpazo agarras el móvil de encima de la mesita de noche (o de debajo de la almohada, depende del sueño que tuvieses anoche).